Los avances de la tecnología digital en la última década ofrecen grandes beneficios a los procesos de las empresas. Si bien, la mayoría de las herramientas son dedicadas al mundo digital, la eficacia de sus diseños es bien aprovechada por las industrias de vanguardia.

La firma electrónica es en realidad un concepto jurídico equivalente a la firma manuscrita. El titular acepta el contenido de un mensaje electrónico, a través de cualquier medio electrónico. Esta herramienta tecnológica ha tenido un gran impulso entre particulares, por lo que la mayoría de los gobiernos se ha empeñado a implementarla en la mayoría de los trámites y servicios públicos. Como solución en procesos empresariales, la firma electrónica es una de las grandes soluciones que ofrece ventajas a nivel operativo y económico. Además, es una optimización integral al UX (user experience) de los clientes.


Las firmas electrónicas además de confirmar la autenticidad de los documentos, también confirman su integridad, asegurando que el mensaje no ha sido modificado desde el momento de la firma.